La resiliencia se define como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas

 

Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos cuestionemos si vamos a tener la fuerza de voluntad necesaria para salir adelante. Es aquí donde tendremos que elegir entre dos opciones: o dejarnos vencer por esas circunstancias y sentir que hemos fracasado, o sobreponernos y aprovecharlas a nuestro favor para salir más fortalecidos. Ser resilientes. 

Las personas que apuestan por la resiliencia, tienen una manera diferente y más optimista de ver el mundo. Y saben que después de la tormenta siempre llega la calma. Para ellas no existe una vida dura y difícil, sino momentos difíciles.Son capaces de adaptarse y rediseñarse en función de las nuevas circunstancias. 

Pero esta cualidad no es algo innato, ni esta impresa en nuestros genes (aunque pueda existir alguna tendencia) la resiliencia es una cualidad que todos podemos desarrollar en nuestra vida, siempre y cuando seamos capaces de cambiar algunos de nuestros hábitos y creencias. 

 

Jordan-Al / Pixabay

  LAS PERSONAS RESILIENTES NO NACEN, SE HACEN

 

La resiliencia es una capacidad que nos orienta al futuro, a la esperanza y a la fuerza. Pero ante todo nos orienta hacia la acción. Ser resiliente significa que, pese al dolor y las circunstancias adversas, una persona es capaz de seguir con su vida sin perder el control o sentirse desbordado,incluso empezar de nuevo cuando todo ha salido mal.Todos en algún momento de nuestra vida podemos ser resilientes. A continuación, te cuento algunas formas para aumentar tu nivel de resiliencia: 

 

Acepta que el cambio es algo imprescindible para la vida:

No hay evolución sin cambio y aunque no quisieras evolucionar en nada, el cambio se produciría. Por tanto, que te adaptes al cambio te va a ayudar a poner en marcha estrategias más dinámicas y a diferenciar las circunstancias de tu vida inmodificables de las que sí son modificables para poder mejorar aquello que quieres. 

 

Evita tomarte las crisis de tu vida como problemas insuperables:

No puedes evitar que lo eventos altamente estresantes aparezcan en tu vida, pero podrás mejorar tu reacción a ellos. Trata de ampliar tu visión y ser consciente de que la mayoría de esos eventos son temporales, no fijos o permanentes. Si lo son, diseña un plan de organización y actuación. 

 

Establece pequeñas metas que sean alcanzables: 

Si tienes una gran meta en el horizonte, la forma de llegar a ella no es corriendo. Tienes que ir poco a poco, estableciendo pequeñas metas realistas. Sé consciente de hasta dónde puedes llegar porque “el que mucho abarca, poca aprieta “. Si eres capaz de ir cumpliendo algunas, siéntete bien contigo mismo. Ya estás en el camino. 

 

No tengas miedo a tomar decisiones:

No ignores los problemas, intenta no procrastinar. Si lo puedes hacer ahora y te va a ahorrar problemas, hazlo en cuanto puedas. Si no puedes hacerlo ahora, sé capaz de esperar el momento para hacerlo sin dedicarle muchos pensamientos antes. 

 

Ten una visión positiva de ti mismo:

La autoconfianza en las capacidades personales y la actitud positiva contribuyen a formar una actitud resiliente. 

 

Autodescúbrete:

Quizás después de un duro golpe sientas la necesidad de encontrar tu parte más espiritual, de leer, de explorar tu cuerpo y mente a través de distintas actividades. Una mente ocupada te aleja de los malos pensamientos y te ayuda a establecer unas bases para ti mismo que te servirán en el futuro. 

 

Mantén las cosas en perspectiva:

Que te haya sucedido algo malo concreto, no quiere decir que tu vida entera está a la deriva, ni que tu personalidad y valores lo estén también. Delimita bien el problema, para poder atajarlo y evitar que contamine lo bueno que ya hay en tu vida. 

Pregúntate que es lo que te ha hecho salir adelante en otras ocasiones: recuerda situaciones duras por las que has pasado en tu vida y piensa que fue clave para tu recuperación. Y cuando lo tengas claro, vuelve a ponerlas en marcha porque si te ha ido bien en una circunstancia te puede venir bien en otra. 

 

Cuida de ti mismo:

Que el trabajo o las ocupaciones no sean lo único que llena tu tiempo. Haz cosas que te gusten y con las que puedas disfrutar y sobre todo, descansa. Pasa tiempo con las personas que te hagan sentir bien. 

 

Desahógate:

Aunque sean emociones fuertes, exprésalas. La represión emocional puede llegar hasta enfermar a una persona. Consulta libros, terapias o recursos web: intenta localizar a personas que han pasado por lo mismo que tú cuando estés preparado para hablar o recurre a profesionales si lo que necesitas es avanzar y no sabes por dónde empezar. La perseverancia y la confianza serán tus aliadas para afrontar el camino. No lo olvides. 

 

Espero que estos tips te sean de ayuda para afrontar cualquier reto en tu camino, ya sea en tu vida personal o profesional. Recuerda que la resiliencia es una de las claves para poder tener éxito y triunfar en la vida. 

 

 

 

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